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14 DE ENERO, CURIOSIDADES: LOS SOSPECHOSOS DE SIEMPRE

«La sospecha ya no es lo que era antes. Ahora se instaló en nuestra cabeza, se acomodó en nuestro cuerpo y nos parece natural que cualquiera de nosotros sospeche del de al lado y, a su vez, sea sospechado por el de la otra cuadra. El que trabaja sospecha que lo pueden echar, el desocupado sospecha que no va a volver a trabajar. Los que
mandan sospechan de la lealtad de los que los eligen. Los que los eligen sospechan que serán engañados. Los que consultan el servicio meteorológico salen con paraguas cuando el pronóstico anuncia sol. Los que leen los diarios están seguros de que algo es verdad sólo cuando alguien los desmiente. En los taxis las cosas son parejas, chofer y pasajero desconfían por igual uno del otro y los dos se sienten a salvo sólo cuando llegan a destino. Los padres dudan sobre el futuro de sus hijos y los hijos cuestionan el pasado de sus padres. Hay hombres que temen descubrir que su amada es un travesti. Y los travestis sospechan que jamás serán amados.

Cualquiera de estos días, cualquiera de nosotros puede tardar más de la cuenta en elegir algo en un negocio y quien nos atiende sospechará que lo vamos a robar. Cuando por teléfono nos atiende un contestador, sospechamos que del otro lado de la línea la persona con la que queremos hablar está escuchando nuestra voz y entonces no nos contesta. Cuando el plomero pasa un presupuesto caro creemos que nos está engañando y si nos pasa un presupuesto barato, estamos seguros de que hará mal el trabajo. Cuando alguien nos jura amor eterno sabemos que está mintiendo. Si nos dicen la verdad creemos que es un inmaduro. Los enamorados sospechan que el amor se terminará. Los infieles temen ser descubiertos. Si un médico nos quiere operar estamos seguros de que no sabe nada. Si nos encuentra muy sanos sospechamos que nos vamos a morir. Si cualquiera de estos días, cualquiera de nosotros, se despierta felíz, alegre, entusiasmado, entonces sopechará que se está volviendo un poco idiota, porque si todo está tan mal y nos sentimos igualmente alegres, es porque algo en nuestra vida está marchando muy mal.

Los sospechosos ya no vienen como antes, ni transitan sólo por algunos barrios, la sospecha se ha instalado entre nosotros, cruza cualquier camino y traba cualquier puente. Mientras tanto, nosotros sospechamos secretamente que en realidad las cosas no deben estar tan mal como creemos, que alguien nos está engañanado, que no es cierto que
todo esté tan mal, que todo es mentira. Porque si no, no podríamos seguir despertándonos como nos suele suceder a cualquiera de nosotros, en cualquiera de estas mañanas y sentirnos contentos, alegres y entusiasmados y, sobre todo, libres de toda sospecha».

Fuente: Que Tienen las Mujeres en la Cabeza?, Marta Merkin, Ed.Sudamericana

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