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ASEGURAN QUE ZAZA USTARROZ SERA EL HOMBRE DEL PEN EN EL CONSEJO DE LA MAGISTRATURA

Alberto aseguró que no tendrá «mesa judicial». Cristina, contra los conversos. Tabique a relación de tribunales con servicios de inteligencia. Consejo de la Magistratura, órgano clave. Ustarroz, confirmado para silla del PEN, según publicó Ambito Financiero.

En las últimas 24 horas hubo dos líneas que funcionaron como mensaje político dirigido al Poder Judicial por parte del binomio que gobernará la Argentina a partir del 10 de diciembre. El más explícito estuvo incluido en la efusiva declaración de Cristina de Kirchner en el juicio “Vialidad” cuando hizo alusión a jueces “mutantes”; el otro, quedó en segundo plano respecto al intercambio vía Twitter que Alberto Fernández mantuvo con un periodista de La Nación a raíz de una publicación con título engañoso. Toda la red social quedó distraída con la discusión personalizada y el futuro rol del periodismo, pero pasó por alto el mensaje respecto de que el diseño judicial que planea Fernández no incluye tener “operadores judiciales”. Entendidos como los emisarios de los deseos oficiales ante los tribunales, la definición era aguardada con ansiedad desde los tribunales federales de Comodoro Py, quienes desde las PASO, oteaban el horizonte en busca de un interlocutor válido. Un eufemismo. Si Alberto no sucumbe a la tentación de recurrir a las buenas artes de su propia “mesa judicial”, entonces cobrarán valor los cargos institucionales que serán los puentes formales (e informales) para la interlocución con los jueces.

Ustarroz, además de ser hermano de crianza de Eduardo “Wado” de Pedro, funciona como su sosías político para el mundo judicial. De Pedro es, además, el hombre del kirchnerismo con mejor llegada a las vocalías del cuarto piso del Palacio de Tribunales. Pero el anuncio de Fernández respecto de que su gobierno prescindirá de los operadores podría generar efecto estampida entre los federales, acostumbrados a que cada administración defina interlocutores institucionales y “alegadores de oreja”. Durante la campaña, Fernández exhibió, a su entorno, un desinterés explícito respecto de movimientos de los jueces respecto a decisiones que eran anticipadas por canales informales. Insistía, en privado, con que ellos cuentan con las herramientas para no dejarse influenciar.

Pero el ecosistema de Comodoro Py tiene excesiva dependencia a su interrelación histórica con los servicios de inteligencia, operadores “de oficio”, en los tribunales. Por esto es que en pasillos de Retiro resonó la chance de que se prepare una nueva estructura de inteligencia que tabique ambos mundos, con el objetivo de asfixiar las relaciones entre 25 de Mayo y Comodoro Py 2002. Sin el componente tóxico que siempre agregan los servicios, la disputa quedaría ceñida a liderazgos entre magistrados y a canales más formales como la Procuración y el propio Ministerio de Justicia que encabezará Marcela Losardo. Qué pasaría con los actuales “operadores”, con los estudios de abogados pulpo y los que trajinan pasillos es todo una incógnita.

Cristina llevó otra parte del menaje, leído entre líneas. Habló de los sorteos (piedra de la discordia), cuestionó las escuchas (que este diario anticipó que volverán a la Procuración) y calificó de “mutante”, al juez federal Julián Ercolini a quien le dirigió el dardo más dañino, el referido a la salud de su hija. Cuando definió la categoría de mutante, la equiparó al “panquequismo”, según se interpretan giros acordes al cambio de signos políticos en el poder. Terminó por trazar una línea divisoria en el suelo para los que el kirchnerismo considera que cruzaron el Rubicón. No habrá retorno para ellos. Lo que significa que tampoco se premiará el intento de congraciarse con la futura administración. Otra señal de alarma para el universo Py.

Sin que una cuestión tenga que ver con la otra, ayer, la Cámara de Casación con la firma de su presidente Carlos Mahíques y de los camaristas Diego Barroetaveña, Guillermo Yacobucci y Liliana Catucci aclaró definitivamente qué jueces pueden o no permanecer subrogando en los juicios orales. Si no tiene fecha certera de inicio, un magistrado no podrá quedar atado a un debate oral si cesa su reemplazo. La decisión tiene incidencia directa en la causa Los Sauces, donde el juez José Martínez Sobrino tenía intención de participar del Tribunal Oral Federal N°5 que lo sustanciará. Con la nueva interpretación, deberá dejar su lugar a su reemplazante, Adrián Grünberg.

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