CARLOS SELVA Y SU ALTA DE COVID-19: «TODAVIA NO ME EXPLICO COMO ME CONTAGIE»

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Fue uno de los cinco diputados que participaron de la sesión presencial del 25 de junio y se contagiaron en el recinto. Los 15 días de aislamiento y la agenda parlamentaria. El diputado mercedino concedió una extensa entrevista al portal Infocielo-

El jueves 25 de junio no fue un día más en el Congreso. Fueron cinco los diputados que participaron de la sesión presencial que se contagiaron en el recinto de Covid-19. Uno de ellos fue el bonaerense Carlos Selva. “Al día de hoy, no pude identificar el momento en el que estuve expuesto al virus”, reconoce en diálogo con Infocielo.

El primero en dar positivo fue el Secretario General del bloque de la UCR, Julio Sahad. La confirmación del diagnóstico no sólo encendió las alarmas en el Palacio, sino que además dio lugar a la activación inmediata del protocolo sanitario.

“Cuando me notificaron lo que había pasado, lo primero que pensé fue en el diputado. No estuve ni siquiera cerca de él. Tomamos todas las precauciones habidas y por haber. Estaba tranquilo porque no tenía ningún síntoma, pero decidí hacerme el hisopado como medida precautoria”, recuerda desde la ciudad de Mercedes en la que cumplió el aislamiento.

El diputado había viajado el martes de esa semana a Buenos Aires y mantuvo reuniones de comisión en la Cámara. Después de la sesión del jueves, regresó como siempre en auto a Mercedes. “Llegué el viernes a las cuatro de la mañana, porque terminamos tarde y tuve dos horas de viaje. Dormí tranquilo y el sábado estuve en casa. Sólo salí a hacer los mandados. Ya el domingo me instalé en mi quinta y el lunes decidí hacerme el hisopado, pero sólo por precaución”.

-¿Le dolió el hisopado?

-La realidad es que sí. Duele y molesta muchísimo. El de la garganta me generó ganas de vomitar y el de la nariz no sólo me dolió mucho, sino que además me generó mucho lagrimeo. No es lindo hacérselo, pero era necesario.

-¿Cuál fue su reacción al recibir el positivo?

-Lo viví como un mazaso, porque no tenía síntomas y lo hice sólo por precaución. No había estado ni cerca de Sahad, todos cumplimos con las medidas de precaución. Así que fue una sorpresa muy dura, una sensación que no se puede explicar.

-¿En qué fue lo primero que pensó?

-En mi familia, sin dudas. Porque en el plano emocional es en donde uno se relaja tal vez un poco más y no sigue tanto el protocolo. Así que pensé en mi mujer (Cristina Arias), que también dio positivo. Pensé en mis hijas, en mis nietos. Y sigo preguntándome al día de hoy en qué momento pude haber estado expuesto.

Selva y su mujer dieron ambos positivo. “Llevamos 44 años casados, así que no nos costó la convivencia”, bromea. “Lo primero que hicimos fue organizarnos para que nos pudieran traer alimentos y todas las cosas a la quinta y cumplir con el aislamiento. Mis hijas y amigos nos dieron una mano”.

-¿Es cierto que se sentó y armó una línea de tiempo para encontrar posibles contactos estrechos?

Sí, fue una de las primeras cosas que hicimos con mi mujer. La gente tal vez no se da cuenta, pero es muy difícil recordar todas las personas con las que uno estuvo en contacto en los últimos cuatro días. En mi caso, como encima había participado el martes y el miércoles de muchas reuniones en la Cámara, se hizo más largo. Pero me preocupaba más otra cosa.

-¿Qué cosa?

-El sábado fui a un programa de radio acá en Mercedes y el conductor, Alberto Florella, tiene 82 años. Gracias a Dios le dio negativo el hisopado. Habíamos mantenido la distancia y cumplimos con todos los protocolos, pero este virus es muy complicado.

¿Cómo vivió los quince días de aislamiento? La pregunta lo divierte. De fondo, se la escucha a su mujer. “Mi señora y yo hemos profundizado nuestro desempeño en las tareas domésticas”, responde entre risas. “Me convertí en carpintero, pintor, decorador. Acomodé toda la casa. Leímos mucho, mi mujer teje. Mejoramos las habilidades gastronómicas también. Podemos decir que hemos profundizado nuestras capacidades”. Fanático del sudoku, el aislamiento lo llevó a convertirse en un experto: “¡Estoy en el nivel ocho!”.

-¿Va a volver al Congreso o participará de las sesiones de forma virtual?

-Personalmente, lo voy a poner a criterio del presidente de la cámara. Lo que ha hecho Massa para que funcione el Parlamento es increíble, así que si mi presencia puede generar complicaciones, lo haré virtual. Reconozco que el debate siempre es más placentero hacerlo in situ, pero lo importante, en especial cuando los temas a tratar son de profundizar, lo que importa es la profundidad, no el protagonismo personal.

En agenda, el Parlamente tiene temas clave a tratar como la ampliación de la moratoria; la negociación de la deuda bajo legislación local y la ampliación del Presupuesto, que se presentará en noviembre. “Me parece más que oportuno el tiempo que el Gobierno se ha tomado para armar el presupuesto, porque era muy falso plantear un debate sin antes tener algunas definiciones con el tema de la deuda”, destaca.

“El presidente tranquilamente podría seguir tratando algunos de estos temas por decreto, pero decidió llevar el debate al Congreso. Todos somos conscientes de que hubo decisiones de urgencia y que los DNU han servido para asistir a un montón de sectores. Pero el debate parlamentario sigue vigente, incluso con mayor actividad que durante la era de Macri”.

-¿Cambió el Congreso?

-Sí, este es mi segundo mandato. Llevo cuatro años y durante el Gobierno anterior jamás tuvimos el nivel de respuesta y presencia de ministros que tenemos hoy. Cuando los llamábamos para que explicaran algunas de las decisiones, no recibíamos respuesta.

-¿Qué le sucede cuando ve las marchas y movilizaciones en las que no se respetan las condiciones sanitarias?

-Y… aquí me hago una autocrítica, porque siento que todavía no somos capaces de hacerle entender a la gente el grado de situación en el que dejaron al país. Siempre he defendido la movilización popular, pero creo que no hay una comprensión real del endeudamiento que nos dejaron.

Selva y su mujer ya pueden retomar su agenda, tras recibir el visto bueno de su médico. “Con mi señora brindamos de alegría, porque era muy importante para nosotros poder retomar a la vida social afectiva. Se extrañó mucho a los nietos. Pero somos agradecidos, porque no hemos tenido nunca un síntoma”.

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