CHANGE ONE’S MIND «ESTOS SON MIS PRINCIPIOS; SI NO LES GUSTA, TENGO OTROS»

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Por ACID CANDY

En los tiempos complejos, aflora lo mejor y peor de cada uno de nosotros.

Imbéciles de todo calibre asoman a lo largo y ancho del mundo, evidenciándose ineptos para los cargos asumidos (léase Bolsonaro o Lopez Obrador), o verificando conductas que destapan la hipocresía de sus posiciones públicas (léase Marcelo Tinelli, miembro de la «Mesa del hambre» viajando en jet privado a Esquel).

El Covid a nivel local también tapa y potencia todo… pasamos de un verano movidito en Mercedes con la empresa Agroenergie One, que si se instalaba, que sino, que si cambiemos no quería, que el Intendente salía a destrabar el tema, y tantas otras situaciones que pareciera fueron hace mil años.

Pero volviendo a la expresión del título, es un idiom, una secuencia de palabras que significan cosa distinta que la literalidad del conjunto. En efecto: “to change one’s mind”, literalmente, significa “cambiar la mente”, cuando en realidad, su significado real es “cambiar de opinión”. No obstante, escuchando y leyendo al Presidente de la Nación e, incluso, revisando las alianzas políticas locales, resulta mas aplicable la traducción literal que la figurativa.

Escuchar en la actualidad al Presidente, al revisar las alianzas locales del peronismo vernáculo y empatizar con los abrazos de tiempos en donde el distanciamiento social no era un requisito de salud pública, permite pensar a quienes han seguido históricamente las opiniones de los líderes de uno y otro lado, que a sus exponentes le “cambiaron la mente”. Si, como si le hubieran insertado un nuevo cerebro, con opiniones nuevas, nuevos afectos y amnesia absoluta de todo cuanto dijeron o hicieron poco tiempo antes de las elecciones del pasado año 2019.

Soy de los que piensan que cambiar de opinión, no solo es válido, sino hasta inteligente, cuando al escuchar argumentos de otros o bien, procurar segundos análisis de las mismas cosas, uno toma conciencia de nuevas visiones o de situaciones superadoras. No obstante, es inteligente cuando se explican las razones del cambio de opinión; caso contrario, estamos en presencia de un hipócrita (alguien que finge un sentimiento u opinión que no tiene) o un necio (alguien que se aferra a posturas equivocadas denotando poca inteligencia).

En el ámbito local, aquellas peleas feroces del 2011, las visitas de ministros, incluso sin pasar por el despacho de Don Carlos, contrasta con el abrazo fraternal entre el ministro del Interior y el ex intendente.

“Con los jubilados no”, fue una consigna que se alimentó desde el relato, las 16 toneladas de piedra que, con el abanderado del mortero casero, arrojaron sobre el congreso cuando – durante la gestión Macri – se cambió la fórmula de actualización de haberes jubilatorios. Con aquella reforma, el Estado se ahorró unos miles de millones de pesos, con lo que, claramente, los jubilados perdieron. Con la suspensión de esa fórmula por el presidente Fernández y la restitución de los aumentos por decreto presidencial, el Estado se vuelve a ahorrar otros miles de millones; los jubilados vuelven a perder. Pero el peronista, solo ve el perjuicio cuando proviene de otros sectores de la política y, nuevamente, a los que estamos hundidos en el fondo del abismo de la grieta, que tenemos juicio crítico sin importar qué color gobierne, nos da repulsión. Mirta Tundis, para ponerle cara a la hipocresía en este tema, da pena, con todo el séquito de peronistas que, por acción u omisión, respaldan la actual política con los jubilados.

La utilización política de la muerte de Gutiérrez es tan canallesca, como el uso político que se hizo de la muerte de Maldonado y, canallesco al paroxismo, cuando se silencia la muerte de Luis Espinoza en Tucumán. Doble, triple y cuádruple vara; una para cada cara del peronismo, que muta y se transforma, según las necesidades del caso y, en todos los casos, aplaude cual foca.

A nivel local, aquellos cruces de Juani y Carlos, refundidos en el abrazo de este último con Wado, parecen disiparse en un amalgama sin forma y sin ideas.

Desde mi humilde lugar, con relación a Fernández, aún cuando pueda tener aciertos en su gestión y parafraseándolo, “me cuesta muchísimo encontrar un elemento valioso”, en su perfil político, cuando no explicó ninguna de sus contradicciones (o hipocresías). En lo local, no puedo decir que no respeto a Juani, porque no sólo le tengo respeto, sino también aprecio; no obstante, por respeto a la ciudadanía local, hubiera sido deseable, y es un pensamiento muy mío, que explicara las razones de sus alianzas; que explicara como un denunciado penalmente por gente de sus filas, se convierte luego en aliado estratégico. “Es la política, estúpido!!”. Claro, yo soy un simple periodista que intenta hacer periodismo con honestidad intelectual, mostrando lo que se ve con mis notas periodísticas y estas columnas de opinión.

Algún día, Dios y la Patria comenzarán a iniciar las demandas a las que juran someterse los políticos cuando asumen sus cargos. Queda la esperanza de la justicia divina, porque los arrastrados jueces de la justicia federal difícilmente impartan justicia en beneficio de la patria; están demasiado ocupados arrastrándose ante el poder de turno.

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