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CURIOSIDADES DEL 8 DE ENERO: LA LEYENDA DEL GAUCHITO GIL

Cuenta la leyenda que el Gauchito Gil, Antonio Gil Nuñez, nació en la provincia de Corrientes (Argentina), en la zona de Pay Ubre (actualmente Mercedes, Corrientes), aproximadamente en el año 1847.

Se enamoró de una joven viuda que era pretendida por el comisario del pueblo. El policía comenzó a perseguir a Antonio Gil, aprovechándose del poder de su autoridad, hasta que finalmente se enfrentaron a duelo en una pulpería. En la pelea el Gauchito Gil le perdonó la vida, pero debió huir del pueblo. La guerra contra el Paraguay lo alistó en el ejército pero, al final de la misma, el enemigo pasó a estar dentro del mismo país: fue convocado por el ejército federal para luchar contra los unitarios. Como no estaba de acuerdo con los enfrentamientos internos de su patria, decidió huir junto con dos compañeros. El ejército finalmente dió con él siendo apresado por el Coronel Zalazar, acusándoselo de desertor y cobarde. Fue trasladado a Mercedes y de allí enviado a Goya donde se encontraban los tribunales. Era sabido que los prisioneros que tenían ese destino jamás llegaban a Goya, ya que siempre “intentando escapar en el camino, se producía un tiroteo y el preso irremediablemente moría“. El pueblo se entera de la prisión de Gil y se moviliza buscando apoyo en el Coronel Velázquez, quien junta una serie de firmas y se presenta ante Zalazar para interceder. Este hace una nota dejando al Gauchito en libertad pero para cuando la misiva llega a Mercedes, Gil ya había partido hacia los tribunales. El 8 de enero de 1878, el grupo integrado por el prisionero, un sargento y tres soldados se detiene en un cruce de caminos. El Gauchito sabía que lo iban a ajusticiar y le dice al sargento: “no me matés porque la orden de perdón viene en camino”, a lo que el soldado replica “de esta no te salvás“.

Antonio Gil le responde que sabía que finalmente lo iban a matar, que cuando el sargento regresara a Mercedes le iban a informar que su hijo se estaba muriendo y que como iba a derramar sangre inocente, que lo invocara para que Gil mismo intercediera ante Dios por la vida de su hijo. Era creencia en aquellos tiempos que la sangre de inocentes servía para hacer milagros. El sargento se burló y de todos modos lo ejecutó.

Con respecto a la forma de morir existen varias versiones:
1) Lo ataron a un poste o un árbol y le dispararon con armas de fuego pero ninguna de esas balas entró en el cuerpo, ya que la creencia popular dice que quien lleva el amuleto de San La Muerte no le entran las balas y se supone que el Gauchito era devoto del “Santito”. Entonces el sargento ordenó que le colgaran de los pies y allí lo degolló.
2) Murió luego de varios intentos de disparos con armas, hasta que una bala finalmente entró en su corazón.
3) Fue colgado de un algarrobo, cabeza abajo y luego degollado, porque tenía el poder de hipnotizar a las personas “con sólo mirarlas a los ojos”.

La partida volvió a Mercedes y allí el coronel Zalazar se entera del perdón. Recordando las últimas palabras del Gauchito, se dirigió a su casa donde descubre que, efectivamente, su pequeño hijo está muy grave, con fiebre altísima y que el médico lo había desahuciado. Entonces se arrodilla y le pide al Gauchito que interceda ante Dios para salvar la vida de su hijo. Al llegar la madrugada el milagro se había hecho y el niño se había salvado.

Entonces el sargento construyó con sus propias manos una cruz con ramas de ñandubay, la cargó sobre sus hombros y la llevó al lugar donde había matado al gauchito. Colocó la cruz, pidió perdón y agradeció.

Desde entonces, todos los 8 de enero se conmemora su muerte.

Fuente: Diccionario de Mitos y Leyendas

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