jue. Ago 22nd, 2019

DETALLES DE LA CAUSA DE LA PRECEPTORA QUE PUSO A DOS CHICAS AL BORDE DE LA MUERTE

Las alumnas que terminaron siendo abusadas tenían un buen concepto de la preceptora. Tras haber sido violadas por la pareja, dos de las tres víctimas intentaron quitarse la vida.

Desde finales de noviembre de 2015 están presos. María Julia Asselborn en el Penal de Magdalena y Luis Gabriel Sili en la Unidad Penitenciaria de San Martín. Los hechos por los que fueron condenados salieron a la luz a partir de una denuncia de una alumna que pudo escapar cuando la pareja la había llevado a Merlo para participar de un trío sexual, tras haberla convocado por redes sociales.

Precisamente, esta práctica con menores fue lo que los llevó tras las rejas. “En concreto, luego de las jornadas en las que se expuso la prueba reunida, la Fiscalía pidió condena para la preceptora y el profesor por considerar que ambos incurrieron en el delito de “promoción de la corrupción de menores agravado por ser el autor encargado de su educación o guarda, en concurso ideal con el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado”.

Hubo, al menos dos casos que fueron debatidos en el juicio por los que se los acusa. Una tercera fue la denunciante original de las aberraciones: ella logró escapar de la puerta de la vivienda de los abusadores.

“Lo llamativo del juicio es que ninguno de los dos imputados negó los hechos, pero los justificaron cada uno a su manera. Mientras Asselborn justificó su actitud en razón de que era víctima de violencia de género por parte de su pareja, y por eso accedía a convocar a las chicas a participar de los encuentros sexuales, Sili reconoció haber estado con ellas, pero negó conocer que eran menores de edad y habló de “relaciones consentidas””, señaló Primer Plano On Line durante la cobertura del juicio.

Por caso, una de las denunciantes manifestó en el juicio que la preceptora le dijo que tenían que tener relaciones sexuales con su pareja (Sili), porque si no le harían algo malo a su hija. La joven le creyó, diciendo “cómo no la voy a ayudar”. Ingresó en la casa, que era un monoambiente, donde sin más soportó ser abusada.

La víctima también narró que “le arruinaron la vida”, y reveló que la dejaron a dos cuadras de su casa, y que ese día tuvo que tener relaciones con su novio “sin decir nada”. “Calladita la boca”, describió que le había dicho Asselborn, en tono amenazante.

“Preceptora copada”

Antes la había definido como “una preceptora copada, que le podía sacar las faltas, corregir las notas, que se ponía del lado de los alumnos, captando de esa manera la atención de las chicas, que le contaba sus peleas y sus intimidades a sus alumnas”.

Esa joven fue contactada vía Facebook, como se expuso en el juicio con capturas de pantalla, y las dos tuvieron intentos de suicidio luego de las vejaciones: una tomó un frasco de pastillas y la otra fue encontrada por su prima, en el baño, con una cuchilla, a punto de lastimarse.

“Acceder no es consentir, de ningún modo”, aclaró la fiscal Barroso en su alegato. “Ambos deben responder por afectar los valores de las menores, y los actos llevados a cabo por ambos lo ha producido. Son actos idóneos, la penetración a ella, luego de la penetración de su preceptora, tanto vaginal como también anal. La corrupción está dada por los actos idóneos para… no importa si logra el fin, todo fue idóneo para corromperlas”, argumentó.

En la última audiencia antes del fallo, ambos imputados (que se encontraban con prisión preventiva) pidieron hacer uso de la palabra ante el tribunal. La preceptora señaló que “hace cuatro años que estoy detenida, mi hija me está esperando y, más allá de que no están las víctimas, pido perdón por lo sucedido”. Sili, por su parte, se declaró inocente de los delitos que le imputan y pidió “que se haga justicia”.

Las defensas de ambos acusados pidieron su absolución pero con fundamentos distintos. En el caso de Asselborn, el abogado Hugo Oberti, solicitó que quede libre de culpa y cargo “puesto que hubo consentimiento” en la relación con las denunciantes. “No ve dónde está el abuso si fue más de una vez”, expresó, y esgrimió que “las víctimas se han desarrollado sexualmente sin inconvenientes”.

En el caso de Sili, el defensor Sergio Javier Hernández también solicitó la absolución y la inmediata libertad, aunque reparó en que, si los jueces no lo comparten, que sea condenado por estupro (un delito sexual que se produce cuando una persona, generalmente mayor de edad, mantiene relaciones sexuales con una persona adolescente que consiente la relación) pero sólo para uno de los hechos que le imputan. “La voluntad (de las víctimas) no se vio viciada”, señaló el abogado, al tiempo que reveló que, por la calificación legal que le imputan, “ha tenido una vida carcelaria complicada”.

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