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«EL PUEBLO NO QUIERE NINGUN TIPO DE GRIETA» ADVIRTIO LA IGLESIA

Bajo el lema «Madre, ayúdanos a unirnos como hermanos», culminó esta mañana la procesión de fieles a Luján, que cerró con la ceremonia encabezada por el obispo de Morón, Jorge Vázquez, quien dijo que “el pueblo está sediento de paz y hambriento de Justicia”.

El obispo de Morón, Jorge Vázquez, encabezó la ceremonia central de la marcha a la Basílica de Luján, y centró su homilía en la condena a la grieta política que divide a los argentinos, en sintonía con el lema de la peregrinación.

«María quiso quedarse aquí junto al río Luján para cuidarnos y protegernos; para animarnos y acompañarnos en nuestro caminar como pueblo. El pueblo está sediento de paz y hambriento de Justicia. No quiere ningún tipo de grieta ni enfrentamiento estéril, está cansado de las divisiones», dijo Vázquez durante la ceremonia principal celebrada esta mañana en la plaza Belgrano, frente a miles de fieles que llegaron durante la madrugada y las primeras horas de la mañana, tras haber partido ayer desde la parroquia de San Cayetano de Liniers.

El obispo de Morón hizo mención al mensaje del papa Francisco al recordar que el Sumo Pontífice dijo que «la unidad es superior al conflicto. No se trata de ignorarlo sino de transformarlo desarrollando una verdadera comunión en las diferencias, así se construye un pueblo, desde la amistad social, desde la solidaridad, desde la fraternidad, resolviendo en un plano superior todo tipo de grietas y diferencias».

El eclesiástico también invitó a los peregrinos a «renovar la fe, que es parte de su identidad, a encender la esperanza y a comprometerse en el amor para construir juntos una Patria de hermanos».

Consideró, además, que la movilización «es como un signo del caminar del pueblo argentino en el que no solo es importante el destino al que se llega, sino el mismo caminar, que no hacemos solos, sino con los otros, compañeros de ruta, peregrinos como nosotros». Y dijo que la Virgen «nos sienta a la mesa donde se comparte el pan y alcanza para todos. Mirándola a ella aprendemos a mirarnos unos a otros y a descubrir en cada argentino a un hermano».

Estaba previsto que la misa principal estuviera a cargo del arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, pero finalmente hubo un cambio y el cardenal viajó a Salta para celebrar los 50 años de la creación de la Prelatura de Cafayate.

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