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LA TV ATACA: DESCONFIO DE TODO

Por: Bettina Iglesias
El Mentiroso o Desconfío es un juego de naipes en el cual, a grandes rasgos, los jugadores deben intentar deshacerse cuanto antes de la baraja que tienen en su poder diciendo en voz alta las cartas que depositan tapadas sobre la mesa.
La mano continúa de igual manera para cada jugador, a no ser que alguno de los participantes desee comprobar la veracidad de los naipes jugados y solicite que se muestren las cartas mencionadas y arrojadas, boca abajo, por el rival.
Bueno, creo que ya todos saben de qué va el pasatiempo y habiendo hecho esta breve reseña, confieso sentir estar jugando un Mentiroso mano a mano con los medios de información, los que hoy, más que nunca, nos tienen como a punta de pistola sentados a la mesa sin poder abandonar el juego; y lo que es peor nos es familiar “el juego” pero desconocemos las cartas del mazo con que se está jugando.
Mano 47. El jugador desecha una carta declarando: 1 avispón asesino, la nueva plaga que mata. Y sí, sí sí sí, permítaseme gritarlo: ¡¡¡Desconfío!!!
Desconfío la intención de la noticia. Desconfío, desconfío y desconfío un poco más, si acaso fuera posible, si acaso se me permite y por si las moscas, dengue, mosquito, corona o avispón… en fin.
Y la pregunta que a duras penas logro escuchar murmurarme al oído, aturdida por la balacera informativa es: ¿Cuál sería el propósito ante una situación de pandemia, emergencia sanitaria y económica, sumar otra noticia de amenaza de muerte?
Ésta, tal vez, pareciera ser una pregunta de color, como podría pensar que lo es la nota del avispón asiático mortal. Pero creo sería inocente de mi parte así considerarla. Son muchos los cuestionamientos que a estas alturas estoy segura todos tenemos y no nos animamos siquiera a meditar por no caer en un acto de ignorancia, resistencia o disidencia e inesperadamente abrir los ojos y tener a la policía de pensamiento tocando a nuestras puertas, dispuesta a arrestarnos.
El cuarto poder avanza imprudente y temerario, doblegando ánimos y voluntades. Y así, un día cualquiera nos encontramos diciendo YO me quedo en casa, temblorosos y amedrentados, pero con la frente en alto y el pecho inflado por ser dueños de esa decisión preventiva y obligatoria.
Como decían los Cadillac`s en los 90:  Pero esta herida que llevo encima no pesa nada sólo es dolor, Y todo el peso de tu mentira toda la vida va a estar sobre vos…

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