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¡QUE FACIL ES!

Por: Ana Darritchon
En este mundo donde está todo inventado, y donde sigue pareciendo que los resultados son lo importante o de lo que hay que apropiarse para pasar a la inmortalidad,  muchos seguimos valorando el trabajo diario,que quizás no se ve, pero es indispensable.
Una propaganda o publicidad, no tengo bien en claro la diferencia ahora, prende una lucecita para volver a escribir, pensando en esto, que fácil es ver, reclamar o apropiarse de un resultado sin tener la más mínima idea del sacrificio, el trabajo o el esfuerzo que hizo que se llegara a ese final.
https://www.youtube.com/watch?v=RHSbVpeRsN8
La publicidad en cuestión mostraba una camioneta, como vehículo de trabajo, arduo, persistente, junto a la voz del narrador, me hicieron pensar en todos los que nos levantamos muy temprano a trabajar o estudiar, sin importar si hace frío o calor, sin ponernos a pensar en las ganas que tenemos de levantarnos, por que la convicción de que es una responsabilidad, un compromiso con uno mismo y  con  un otro, es más fuerte. Y desde lugar de satisfacción por hacer lo que corresponde, avanzamos todos los días un poquito. Pero que distinto se debe ver esa misma realidad para aquel que por distintos motivos tiene la posibilidad de hacer lo que tiene ganas, lo que se le antoja y que se apropia del final, y eso lo hace sentir valiosos. Quizás esa realidad del esfuerzo ni siquiera la ve por que en su mundo el sacrificio no pasa por el esfuerzo de la superación, no pasa por el esfuerzo diario, sino por el resultado logrado.
La propaganda hacía referencia a ésto, a que fácil es para alguien o para algunos ver el final de un proceso y juzgar en función de lo logrado y no del esfuerzo puesto en el camino recorrido.
En esta época de elecciones, de puesta en juego del poder para algunos y de la posibilidad de intentar modificar la realidad para otros, los egos, la soberbia, el poco valor que se le da al trabajo del otro, ocupan un lugar preponderante y se valoran los resultados.
Son esos pocos que ostentan un poder devenido de algún lugar divino al que no cualquier ser humano llega, los que en función del trabajo de otros se apropian de lo ajeno. En mi barrio eso sería robar en el barrio de ellos es hacer política.
Y en virtud de esta realidad es lógico entender que fácil es para algunos decir lo que hay que hacer sentado tomando café, o que fácil es para ellos decidir que es lo mejor para un lugar donde no viven, y ni pensar en que fácil es para ellos ver los errores del otro, sin poder ver los errores propios… y si se nos ocurre pensar en que fácil es para ellos desde la impunidad del desinterés sacarse fotos mostrando el trabajo de los otros, o renunciar a cargos, para volver a ocuparlos, se hace más fácil entender, sin por eso justificar, por que es tan difícil que haya más gente que quiera participar en la vida política de nuestra ciudad.
Claro está que no es fácil modificar la realidad, más aún cuando lo que está en juego es el poder y ahí quienes viven de ese poder son todos parte de una misma raza, que los iguala, en la realidad de su accionar, aunque sus relatos parezcan antagónicos.
Que fácil  les debe ser creer que desde un lugar poco claro, pueden digitar la vida de los mercedinos…. se olvidan que para nosotros no fue fácil el camino recorrido, y dar una pelea más no nos asusta…

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