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SAMUEL RAMÓN BELLO O LOS LADRILLOS DE UN EDIFICIO

Cuando uno se acerca a una institución con la ilusión de encontrar un lugar para que nuestros hijos crezcan sanos, seguros y felices no presta atención a su historia, sus orígenes. Piensa en su actualidad, sus instalaciones y su seguridad. Pero todo tiene una historia, un comienzo, alguna vez éste presente tuvo solo ilusiones, una quimera a la cual aferrarse, un montón de sueños esparcidos sobre un terreno pelado… o casi. Hubo quienes la construyeron, la levantaron desde sus convicciones, forjando desde la abnegación y el sacrificio estos altares del deporte que son los clubes de barrio. Hacer del lugar donde se crecía un lugar mejor para vivir. Esa era la premisa. Para sí y para los que llegaran con el tiempo. Fueron arquitectos de lo imposible, constructores de lo inaccesible y albañiles de lo difícil a tiempo completo. Es el caso de Samuel Bello, que siguiendo los pasos de sus hijos en el fútbol y básquet quilmeño, se integró a la Subcomisión de Fútbol Infantil y terminó siendo por años el Delegado Titular de nuestro Club.

Alentado por la firme creencia que el único protagonismo son los logros colectivos fue que compartió el trabajo de Pocho Gomez, -entrenador del fútbol de esos años-. Ese club que se levanta y consolida es de pronto un hogar, del cual estos nobles maestros de obras no se irán jamás. Ramón, “EL Negro Bello”, formó parte de todas las Comisiones Directivas, en el lugar que mejor sirviera a su Institución,junto a compañeros convertidos en amigos inseparables, como Salvador Hassan, Edolber “Chiquito” Repetto, Adolfo “Chito” Ballero, José “Pepe” Rodriguez Dinova, Jorge “Pulpo” Brown, Bocha Repetto, Ricardo Bozzini y tantos otros. Ramón fue el puente entre varias generaciones de dirigentes y familias quilmeñas. Con ellas cimentaron los grandes logros de su entrañable entidad blanquiroja; la adquisición y construcción del Campo de Deportes, la edificación del Gimnasio “Rolo Cardinal” y su piso parquet, -revolucionario para la época-, la concreción del Gimnasio “Chiquito Repetto” y finalmente la obtención del único piso flotante de Mercedes, en la rejuvenecida cancha de Basquet de 12 y 15. A apenas una cuadra de su hogar.

Se ha ido este Jueves 23 de abril en un año donde un peligro invisible nos acecha y nos impide despedir a los amigos y convecinos como ellos se lo merecen. Pero no importa. Ramón no sólo quedará en nuestros corazones, bien presente, sino en cada uno de los ladrillos que conforman esta sólida institución. Nuestro edificio es bien fuerte y lo seguirá siendo pues está hecho de la entrega de personas, que como Samuel Ramón Bello lo dejaron todo apostando al bienestar de los jóvenes y de la comunidad en la que vivieron. Lo lograste Campeón, puedes descansar en paz.

CLUB ATLÉTICO QUILMES

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