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ACCESOS Y PANDEMIA: ¿NO ES MOMENTO DE HACER UN CAMBIO?

Por: Marcelo Melo

Los números de la pandemia a diario comenzaron a bajar en Mercedes. Desde hace más de una semana. Oficialmente se espera que esa costumbre persista en mayor cantidad de días para que sea anunciado como una buena noticia.

Y ni hablaremos de las peripecias que hay que hacer para poder sortear la avenida 2 y su mentada rotonda o rotondita.

Aún así, se siguen realizando controles en los ingresos a la ciudad que poca razonabilidad tienen. Por la forma que se llevan a cabo, lógicamente. Dirán desde el municipio que direccionan hacia donde está la policía, las cámaras y la seguridad. Pero todos sabemos que de nada sirve o mejora en épocas de pandemia.

Los controles de ingreso a la ciudad nunca han sido exhaustivos. Hoy los controles que se mantienen en la avenida de los Inmigrantes, en avenida 40 y Acceso Sur, sólo están para mantener efectivos policiales ocupados preguntando a dónde van cuando alguien sale -ya últimamente no se pregunta más-. O de dónde vienen, cuando ingresa -última opción que se mantiene-.

Efectivos que están súper exigidos, tanto o más, que los trabajadores de la salud. Y se los mantiene en los controles casi de gusto. Sólo a veces para tomarle la temperatura a algunos. Preguntarle de dónde vienen a otros. O el clásico “siga, siga” que nada tiene que ver con los dichos de los árbitros más permisivos del fútbol.

El famoso arco sanitizante promovido y publicitado casi como el agua que iría a bendecir cada uno de los vehículos que entrarían a la ciudad, promocionado en su entrega por el ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro y el propio intendente, Juan Ignacio Ustarroz, no debe haber sido utilizado más de un día completo. Y sin tener espacios horarios en donde se lo dejaba de utilizar, no funcionó más de una semana. Y nadie se pone colorado. Recuerdos de medidas insignificantes ante el temor generalizado de hace meses atrás.

Imagen de la desidia: Alguna vez hubo controles. En la actualidad se puede pasar y al talud le crecieron hasta los pastos

Aún así, los cierres de los distintos accesos a la ciudad con vallas, taludes de tierra y hasta con ramas y cintas, persisten. Como si fuera una muestra cabal de una ciudad sumida en el abandono de los vecinos que tienen necesidades de circular por la ciudad. Claro, estará quien pensará que está bien que esos ingresos estén cerrados para que quienes vienen de otras ciudades no intentes entrar sin ser registrados en los ingresos principales.

Ya lo dijimos, ya no se controla a casi nadie, y sólo en algunos horarios. Por como somos los argentinos, ¿habrá respondido alguien alguna vez que venía de alguna ciudad con transmisión comunitaria?

Calle 130 y colectora. El talud quedó por el piso, sólo quedó una montaña al costado

 

Siguiendo con los cortes de los ingresos, son muchísimos que hoy, sólo están para complicarle la vida a los vecinos sobre todo, de la zona rural, sub rural y vecinos de un lado y otro de la ruta N° 5. Para poder cruzarla simplemente, había que dar una vuelta enorme a la ciudad. Claro,  estando lejos de alguno de los tres ingresos principales a Mercedes. Solo por ejemplificar: Si usted quisiera cruzar -si fuera respetuoso de las normas- de un barrio del sureste de la ciudad,  a donde está el Muñeco de Hueso, la Quinta Eventos o al predio de la Sociedad Rural, debe determinar qué camino le será más cercano para llegar. Podemos suponer intentar cruzar de calle 11 y ruta 5 a los lugares señalados y estará en un gran problema. Deberá hacerlo yendo hasta el Acceso Sur o a la avenida 2. ¿Increíble, no?

Desde hace un tiempo, esos vecinos ya no se quejan más. Pero no dejaron de quejarse porque las autoridades o desde el Comité de Crisis se hayan tomado medidas para la solución de esas personas. Sino, que los mismos vecinos al ver la inacción o falta de toma de determinaciones, dejó de respetar la prohibición de esos pasos y comenzaron a pasar tímidamente primero por algún rinconcito, hasta pasarlo por encima ya sin ningún tipo de miramientos, después.

Y ésta determinación de los vecinos, hace ya mucho tiempo que la vienen tomando. Por eso sorprende y mucho la falta de razones valederas para mantener esos ingresos cerrados, semi cerrados y con obstáculos.  Perdieron vigencia, ya no sirven para nada, dado que son pasados por encima, de manera literal. Y si uno quisiera defender el cerramiento a la ciudad, se quedaría rápidamente sin argumentos por lo que cualquiera puede ver con sus propios ojos, cada vez que pasa por los controles en los principales accesos a la ciudad.

Aún así, la imagen de dejadez es clara. Siguen los taludes y obstáculos a vecinos que ya no sirven ni para frenar el paso. Ni chicha ni limonada. No cortan, ni habilitan el paso de los propios vecinos. Verlos dan la sensación de ver imágenes de un filme de catástrofe post pandemia.

¿Será el momento de quitarlos?

Calle 1 y Colectora. Uno de los pocos pasos cerrados

 

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