CURIOSIDADES DEL 4 DE JUNIO: DIA MUNDIAL DE LA FERTILIDAD

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El 4 de junio se celebra el Día Mundial de la Fertilidad, con el objetivo de llamar la atención sobre los problemas de fertilidad que se presentan cada vez con más frecuencia en la población, y de identificar el momento indicado para consultar a un especialista.

Hablamos de infertilidad cuando no se produce un embarazo pasado un año de relaciones sexuales sin utilización de métodos anticonceptivos, o bien cuando hay una dificultad para mantener un embarazo.

Es una enfermedad bastante común reconocida por la Organización Mundial de la Salud, que afecta a un gran porcentaje de parejas en edad reproductiva.

No obstante, existen tratamientos para muchos tipos de infertilidad y muchas parejas que han tenido dificultades logran tener un bebé sano.

A pesar de los avances científicos en materia de medicina reproductiva, la infertilidad es un tema cargado de prejuicios y estigmas sociales que muchas parejas deciden dejar para su ámbito privado.

Los problemas de las parejas para tener hijos de manera natural es un asunto a tener muy en cuenta ya que causa mucho sufrimiento emocional y dificultades económicas y laborales. Muchas parejas acuden a las clínicas de fertilidad y se someten a tratamientos que son duros y requieren mucho tiempo y paciencia, además de una gran fortaleza emocional por parte de los dos miembros de la pareja.

Los problemas de fertilidad pueden darse en hombres y en mujeres y pueden ser debidos a muchas causas. No es una cuestión simplemente de edad, hay muchas causas que la provocan.

Las más comunes en el caso de las mujeres son las siguientes:

– Falta de ovulación o mala calidad de los óvulos.

– Endometriosis: es el crecimiento del tejido del interior del útero, fuera de éste, en las trompas de Falopio o en los ovarios.

– Fibromas uterinos.

– Trompas de Falopio bloqueadas.

En el caso de los hombres, la causa de la infertilidad puede deberse a:

– Bajo recuento de espermatozoides en el semen, o ausencia de ellos.

– Baja movilidad de los espermatozoides.

– Espermatozoides que no se han formado adecuadamente.

– Semen espeso que no permite llegar a los espermatozoides al óvulo.

– Problemas hormonales.

– Problemas de eyaculación.

Los historiadores han recogido diversos casos en los que la fertilidad y/o la esterilidad han sido protagonistas de episodios de gran relevancia. Recogemos a continuación unos cuantos de los tantos y tantos que existen:

– Los Reyes suelen pasar a la historia con los apodos con los que se les conocía y estos sobrenombres generalmente estaban muy relacionados con la personalidad del monarca en cuestión o con un rasgo muy característico de su reinado. A Enrique IV, rey de Castilla (1454-1474), se le conoce como “El Impotente”. Lo cierto es que se casó en primeras nupcias con Blanca de Navarra y con ella no tuvo descendencia. Precisamente ese fue el motivo por el que la repudió, acusándola de estéril. De hecho, cuando no se lograba un embarazo se culpaba principalmente a la mujer, aunque ella no tuviera comprometida su fertilidad. Enrique IV contrajo matrimonio después con Juana de Portugal con quien tuvo a Juana en 1462 y a quien se le conocía como “Juana la Beltraneja”, ya que su paternidad se le atribuyó al privado del monarca, Beltrán de la Cueva.

– El último rey de la Casa de los Austrias fue Carlos II “El hechizado”. Los sucesivos matrimonios consanguíneos tuvieron mucho que ver con su poco agraciado aspecto físico y sus dificultades en cuestión de inteligencia. Además de los diversos problemas de salud de distinta índole el monarca sería eyaculador precoz, según confesaría Luisa de Orleans, su primera mujer. Y pese a que pusieron empeño para ser padres, no tuvo hijos con ella. Tanto es así que la sociedad de la época aseguraba que María Luisa era estéril, cuando quien tenía problemas para concebir era él. María de Neoburgo fue su segunda esposa y no por casualidad. El monarca todavía no tenía heredero y ella fue la elegida porque procedía de una familia fecunda. Al morir Carlos II sin descendencia se inició la llamada Guerra de Sucesión, donde salieron victoriosos los Borbones.

– Por su parte, María Luisa de Parma, casada con Carlos IV, entró en la historia por todo lo contrario: por ser una mujer muy fértil. Pasó la mayoría de su tiempo en estado de gravidez, ya que estuvo embarazada 24 veces, aunque sólo dio a luz a 14 hijos. De ellos siete lograron cumplir 18 años, uno de ellos fue el rey Fernando VII.

Fuentes: Diainternacionalde.com / Easyfiv.es

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