DESPERTAR LA MENTE, ENCENDER EL FUEGO

Columnistas

“Era preciso que cayera sobre mí una chispa, para hacer brotar el fuego” (P. Teillard, antrop. francés)


El miércoles 14 fui convocado a realizar una Charla-Taller con la Escuela Primaria N°26 “Fray Mamerto Esquiú”, 2° Ciclo,  de San A. de Giles en el marco de; “Una Semana Diferente”, con cinco talleres. De la mano de María Inés Amanti, Claudia Marino y las Directoras; Valeria Botana y Karina Pollier, recibimos a un nutrido grupo de alumnos, (cerca de noventa) por método virtual.La charla era; CUENTOS y MASCOTAS, la presencia literaria de nuestros queridos animales, las historias que nos transportan al territorio de la infancia, donde compartíamos con ellos, momentos inolvidables.

Para eso apelamos a dos «personajes» centrales de mis Cuentos del Abuelo y Crónicas de Gardel. Primero llamamos al entrañable Lobo, el Héroe, nuestro perro-bombero de fines de los ´60.Pudimos recordar su llegada al Cuartel, sus juegos y entrenamiento con Totó Viscardi, su amo. Los chicos escuchaban con mucha atención el día que Lobo hizo su primer salvataje en medio del peligro. Luego llegó Polito, la increíble mascota de mi madre en la escuela primaria de Gral Rivas donde ella vivió. Risas por doquier despertó Polito, el lechoncito de mi mamá y sus patinosas travesuras en los pasillos escolares, donde una niña jugaba a que su príncipe azul era víctima de un hechizo y vivía dentro del cuerpo de un cerdito.

Para eso apelamos a dos «personajes» centrales de mis Cuentos del Abuelo y Crónicas de Gardel. Primero llamamos al entrañable Lobo, el Héroe, nuestro perro-bombero de fines de los ´60.Pudimos recordar su llegada al Cuartel, sus juegos y entrenamiento con Totó Viscardi, su amo. Los chicos escuchaban con mucha atención el día que Lobo hizo su primer salvataje en medio del peligro. Luego llegó Polito, la increíble mascota de mi madre en la escuela primaria de Gral Rivas donde ella vivió. Risas por doquier despertó Polito, el lechoncito de mi mamá y sus patinosas travesuras en los pasillos escolares, donde una niña jugaba a que su príncipe azul era víctima de un hechizo y vivía dentro del cuerpo de un cerdito.

Fue una tarde de alegría y descubrimientos; los alumnos –aprovechando que estaban en sus casas- mostraban sus mascotas a profes y compañeros. Las mostraban con orgullo y cariño y además revelaban, -en un solo gesto- la identificación con la lectura, la empatía con los personajes y el disfrute de una escucha atenta y participativa.

Es un camino a seguir, abrir las mentes, encender el fuego, dejar libre la creatividad de la niñez, romper los encorsetamientos que dificultan aprender y disfrutar, vinculando la imaginación con la lectura y escritura.Lo disfrutamos mucho y lo seguiremos haciendo. Gracias a todos por participar y queda abierto a nuevas Charlas y encuentros. Acá me tendrán, siempre dispuesto a caminar junto a ustedes. Solo deben llamarme y proponer estas actividades educativas.

Nada más fácil.


Oscar DINOVA, escritor y educador.

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