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HOMENAJE A JUAN DIAZ: EL ARCA DEL DILUVIO

“Todo lo que no se da se pierde” (Prov. hindú)
-A Juan Diaz, in memoriam-
Hace unos años, fui invitado a visitar un merendero en la calle 26 y 55 de nuestra ciudad. Era una propuesta concreta y organizada. Por las tardes, un laburante; Juan Diaz y sus amigos y vecinos daba un taza caliente a los pibes del barrio.
No solo les entregaba algo reconfortante para el estómago, con ese simple gesto los integraba, los hacía formar parte de una sociedad, que hasta ese momento, los había convertido en seres invisibles. Les decía, mate cocido con leche mediante, ustedes valen, ustedes nos importan.
Para los seres desamparados, los “carasucias” de pantalones cortos, ese abrazo desinteresado y sincero, te rescata, te salva de futuros naufragios. Así, no hay temor a ningún aguacero, ni siquiera a gran temporal.
Ya no estás solo.
A ese lugar llevé mis libros y Cuentos. La pasamos muy bien, disfrutamos y reímos. Me sentí útil y con un propósito bien establecido, mis historias tenían a los mejores escuchas. Fue un placer y un honor estar ahí.
Ayer, 6 de Abril, un atroz y casi increíble accidente vial se llevó la vida del conductor del Merendero Gotas de un Diluvio. El destino fue injusto con quien se ocupara así de los chiquilines de su barrio.
Nos asaltan en circunstancias trágicas como estas muchas inquietudes y preguntas, acerca de la vida y sus caprichosos caminos. Queda un dolor en su familia imposible de describir y a todos los que lo conocieron huérfanos de su amistad y entrega.
No tengo, ¿quién podría tener? respuestas para estos interrogantes. Queda el orgullo de lo hecho, la huella marcada, el ejemplo a imitar. Pero nada de esto parece alcanzar.
Quizás tratar que ese lugar de encuentro, ese refugio, vuelva a abrir sus puertas sería una buena manera de calmar el dolor y que tanto esfuerzo no quede navegando en nuestros recuerdos.
Mientras tanto, el llanto puede consolar a quien más lo quisieron.
Serán valiosas gotas de un diluvio de reconocimiento.
Oscar Dinova, escritor.

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