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SOMBRAS EN LA NIEBLA (A LOS TAMBEROS EN SU DIA)

SOMBRAS EN LA NIEBLA
Por: Oscar Dinova.
-Los tamberos en su día- (23 de Febrero)
Imposible no viajar a nuestro pasado, nuestros orígenes. La mitad de mi familia viene de un tambo en los pagos de Tuyutí.
Mis abuelos maternos eran tamberos, Angélica Casado y José Conde, mis tíos y mi bella madre cuando era bien chiquita.
Española su génesis y su sacrificio. Abonaron con esfuerzo y sudor nuestro suelo. Madrugadas inciertas y frías, manos con caminos infinitos de arrugas, piel curtida de veranos agobiadores, mesa de tazones calientes y silencios.
Creo que mamá fue como fue por venir de donde vino. Sus pausas, su paciencia, la alegría del encuentro, la entrega, el compromiso con el trabajo. Y la sonrisa a toda hora.
Marcaron nuestra adolescencias, en algún campo tomamos la leche como nuestros padres y abuelos. Los argentinos le debemos tanto a los tamberos. No siempre reconocidos, salvo por su propia gente.
Orígenes… están ahí para siempre. Gracias abuelos y tíos por sus años de tamberos. Lo llevamos con nosotros, para siempre.
Los pude homenajear en algunos de mis Cuentos.
Fragmento:
– Los días así, que no se puede entrar ni salir, hay una zorrita que parte muy temprano a llevar la leche al macadán. No es mucho, apenas dos kilómetros. Pero así no se rompe el camino…
– ¿Y nos querrán llevar? consulta mi madre.
– Y por algo soy el Jefe de Estación. ¡Si yo digo van, van! Las estancias de acá traen los tarros de leche y le ponemos un carro enganchado a la zorrita. No es muy cómodo pero si se apretan un poco podrán ir. Mire que va a hacer frío y se pueden mojar un poco, ¿le parece Nelly?
De un soplo mamá parece recuperar su guapeza habitual y poniéndole su mejor sonrisa responde;
– Don Letieri, soy hija de tamberos, pobres pero con orgullo. Me crié entre las patas de las vacas, arriba de un sulky o yendo a la escuela con mi yegua Mariposa. ¿Cómo vamos a tener miedo a viajar en una zorrita ferroviaria?
-Todo convenido entonces, marche una zorrita para tres, sonríe el Jefe de estación.
Del Cuento; Cucha Cucha – Chacabuco, págs 27,28 (en El Tren de la Vida).

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